El costo de los trajes

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Los frenéticos saltos e incasables coreografías de los bailarines religiosos que acuden hasta el Santuario de La Tirana tienen una serie de historias ocultas. Y es que a la fe y devoción que los mueve, también suman una fuerte inversión económica que considera cientos de horas de ensayo, viajes y la confección de trajes,  los cuales son piezas únicas que pueden costar entre 75 mil a 400 mil pesos.

El rector del templo Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, Franklin Luza, explica que para un bailarín su traje “es un forma de hábito religioso. Se asocia con ello y, por lo tanto, es un atavío sagrado y por esa razón los bailarines tienen un respeto muy grande y cuidado. Lo usan exclusivamente para el rito de la danza y en presencia de la imagen que se venera o con ocasión de su veneración”.

El sacerdote añade que la vestimenta también entrega un sentido de identidad de cada cofradía, “ya que no sólo se distinguen entre las agrupaciones, sino que al interior del mismo baile”.

Una vez confeccionado el traje, éste recibe una bendición y se puede usar sólo para ceremonias religiosas. Algunos lo usan por un año, otros durante lo que dure su manda o hasta que mantenga su brillo. Lo usados no se venden y menos aún arriendan. Su destino es heredarlo a un pariente o entregarlo en donación para exhibiciones.

experto

Cristian Ormeño Zapata (40) baila desde los tres años en la Primera Diablada de Chile y hace 18 años decidió confeccionar sus propios trajes y sin quererlo se transformó en uno de los artesanos más hábiles de la zona norte. Realiza desde pañuelos hasta complejas máscaras o los más insólitos trajes que le piden los danzantes.

Las máscaras de las diabladas originalmente eran de yeso, luego de lata y actualmente en su mayoría  de fibra de vidrio. Pesan desde 2 hasta 8 kilos, dependiendo de las especificaciones y aditamentos, dado que algunos usan 2 cachos y otros 4 o 6, además de la incorporación de sistemas de luces, figuras de dragones y ojos de mayor o menor tamaño. La máscara más sencilla cuesta 25 mil pesos y la más elaborada 70 mil pesos o incluso más.

La confección de una máscara, según explica Cristian Ormeño, demora 3 días si es que se hace en forma exclusiva, ya que por lo general se arman en grupos de hasta 8 para optimizar el uso de la resina y pinturas.

Botas

Cada bailarín debe “armarse” de un buen par de botas para soportar las agrestes calles y condiciones climáticas extremas de La Tirana. El especialista en la zona norte es Enrique Pérez Opazo (60), quien aprendió el oficio con los zapateros que trabajaban en la fábrica familiar. Está orgulloso de su labor y a la vez preocupado, puesto que teme que la tradición se pierda debido a que ni sus hijos ni los de sus zapateros están interesado en seguir.

Las botas que fabrica Pérez son de cuero de vaca de origen chileno, peruano y boliviano. A la suela se le agrega una goma en su parte inferior para aumentar su durabilidad y tienen refuerzos especiales en el talón y en la caña para amortiguar los saltos. Cada una se hace a la medida y adaptan la horma. Demora una semana y sus valores van desde los 50 a los 65 mil pesos. La bota tradicional es blanca con vivos rojos, mientras que los figurines como osos, cóndor o quirquinchos son distintas y combinan el negro, dorado y otros colores con valores promedio de 75 mil pesos, dependiendo de la altura de la caña.

“Mis padres pusieron un negocio y contrataron maestros  chilenos, que en su mayoría aprendían el oficio en la cárcel, pero en Iquique también habían muchos italianos y españoles y también aportaron su experiencia con los zapatos y a partir de 1960 nos especializamos en las botas para festividades religiosas. Se las hacemos a casi todos los bailarines e incluso he mandado hasta para ballets de otros países”, explica Pérez Opazo, quien agrega con orgullo que su hermano Ramón Pérez fue diputado y logró que el 16 de julio fuera feriado en honor a la Virgen del Carmen.

Si bien en Bolivia también fabrican botas y son más baratas, su material es sintético porque son confeccionadas para el carnaval, mientras que las de Pérez Opazo duran más de 10 años. A las botas el bailarín debe sumar unas manguillas de cuero que combinan con los zapatos y tienen los mismos símbolos. Cuestan 10 mil pesos e incluyen broches.

Capas

Otra pieza clave de los trajes, tanto en el caso de las Diabladas como en la de los Sambos y diversos bailes, son las capas. La mayoría son de terciopelo y tienen bordados motivos religiosos o relacionados con la manda que realiza el bailarín. En algunos casos van cruces, en otras un cáliz, la imagen de la Virgen María, de Jesús, la fachada de un templo o cualquier elemento relacionado con el catolicismo, a los que se suman también animales o figuras de la cultura andina, como quirquinchos, cóndores, serpientes, sapos y dragones, entre otros.

El bordado se realiza en hilos de poliéster brilloso, que son conocidos como hilos de oro y plata. El trabajo es totalmente artesanal y al gusto del cliente. Los precios, dependiendo de la complejidad y van desde los 80 mil a los 120 mil pesos.

Arcangel

Otros danzantes clásicos de las cofradías son los querubines o hadas, las que en realidad son representaciones del Arcángel Miguel. La confusión se registra debido a que dicho rol muchas veces es tomado por mujeres o bailarines jóvenes._Es uno de los puestos claves dentro de la puesta en escena, dado que el Arcángel es el líder del bien durante la representación que hace en el baile de la lucha entre la bondad y la maldad.

El traje de Angel es el que registra mayores oscilaciones en su precio y confección, puesto que por 100 mil pesos se puede lograr uno básico, mientras que el precio máximo no tiene tope debido a que el arcángel lleva botas, casco, espada, escudo y máscara. El traje básico, es similar al de los romanos, puede costar 200 mil pesos tan sólo en los materiales si es que lo hacen de cuero, dado que hay que labrarlo.

Los bailes también están compuestos por Osos, Cóndores y Quirquinchos. En el primero de los casos se usa esponja, tela y piel sintética. Algunos incluso buscan peluches de un mismo tono para lograr un mejor efecto, a lo que hay que agregar los ojos y las garras de plástico o metal. Es uno de los trajes más complicados para el bailarín debido a las altas temperaturas que se logran en su interior. Su confección cuesta 200 mil pesos y la entrega demora entre una semana y 15 días.

Cóndor

En cuanto al bailarín que emula al Cóndor, hay un detalle insólito que consiste en que antiguamente la capa era confeccionada con un cóndor disecado. La pieza era encargada en ferias fronterizas y posteriormente un artesano la adhería a la capa para permitir la extensión de las alas. Hoy, debido a la conciencia con la naturaleza, esa alternativa está descartada y el traje considera una máscara de fibra y una vestimenta hecha con telas, esponja y materiales sintéticos. El traje completo también bordea los $300 mil pesos.

Además de las capas, máscaras, zapatos y otros elementos especiales, los bailarines deben acompañar su piezas con pantalones, camisas de seda, pecheras y cinturones. Estos los fabrican en talleres de costura, donde en su mayoría las modistas son de origen peruano o boliviano. Cada pieza, dependiendo de las características, puede costar entre 15 y 25 mil pesos según los detalles, llegando hasta 50 mil si suma bordados especiales.

Datos del Autor: Narciso Donoso, diario La Estrella de Iquique

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